Desde el valle, nadie podría imaginarse aquello que encontraría al penetrar en la mazmorra... Entré esperando encontrar un lugar lúgubre, siniestro y desprovisto de actividad, pero al girar la esquina en lo que parecía un pasillo interminable, me hallé en una sala concurrida, en la que cientos de personas de diferentes razas, tamaños y colores tomaban cervezas en armonía (o al menos en toda la armonía que en posible encontrar en una taberna aborrotada) con ángeles y demonios, con dragones y sierpes, con duendes y gigantes, incluso algún no-muerto intentaba socializar y hasta beber en este extraño lugar...